Reseña: La desfachatez intelectual

Reseña: La desfachatez intelectual

Me animé a comprar el libro de Ignacio Sánchez-Cuenca sin necesidad de ser animado por nada ni por nadie. Sigo de cerca a Sánchez-Cuenca, su mirada valiente de la actualidad política es necesaria y precisa. La fluidez y sencillez con la que escribe y se expresa es notoria y se hace patente cuando se compara con otras formas y uno navega con asiduidad en los mares de la desinformación inconexa del periodismo actual.

“La desfachatez intelectual” resume con acierto la existencia de una impostura cada vez más frecuente de “nuestros” literatos intelectuales, (como Sánchez-Cuenca les llama), metidos a opinadores de todo y en todos los medios existentes; fundamentalmente periódicos como El País, El Mundo y ABC. Salen mal parados Antonio Muñoz-Molina y Fernando Savater, así como líderes en desfachatez, aunque es cierto que hay otros muchos. Pero no es importante quienes, aquí lo capital es el por qué. Apoyado con datos y citas que se recogen en un muy bien usado “pie de página”, el autor va desgranando una a una las imposturas de aquellos que por ser quienes son disponen de altillo, micrófono y audiencia propia desde la que disparar naderías que justifican opiniones sin contrastar y sin pulir. 

Defiende Sánchez-Cuenca sin embargo la valía de aquellos novelistas metidos a investigadores, siempre y cuando dicha labor de investigación sea tal y no una simple configuración de palabras con prosa bien ejecutada que da forma a un texto que más que informar, relata.

Utiliza como medio varios temas martilleados y sobados hasta la saciedad: Terrorismo, economía y nacionalismo. Los tres pilares en los que se ha sustentado la información de los grandes medios en las últimas décadas.

Es glorioso y poco reconfortante comprobar el cambio de bando y signo de intelectuales como Fernando Savater, que han cambiado de equipo y camiseta dependiendo de la época y del hecho opinable en cuestión. No son acusaciones lanzadas al aire, el autor aporta datos escalofriantes que así lo demuestran.

Particularmente este libro me ha aportado una visión distinta a la que tenía de más de un intelectual de los de columna diaria. Es cierto que en muchas ocasiones hago mía la opinión de uno u otro autor por ser quienes son, no dando la posibilidad al fallo o a la equivocación cuando estos opinan sobre asuntos de mucho interés para mí.  Prometo tras la lectura de este libro ser más riguroso en el alago y menos generoso en el abrazo a todo lo que un novelista que habita en mi biblioteca diga o escriba.

Por indicar algo malo o con lo que sencillamente no estoy de acuerdo: tengo que indicar que de todas las críticas que se leen en este libro la que se lanza contra Arturo Pérez-Reverte es la que me ha resultado más injusta. Se juzga con desacierto las opiniones del “padre” de Alatriste desde su columna semanal. El papel que Pérez-Reverte juega en la revista “XL Semanal” es precisamente el de la impostura. Dicho personaje es por él reconocido y nunca ha pretendido pasar por otra cosa que no sea la de un ciudadano cabreado con ganas de ajustar cuentas a todos y a todo. Hace mención (el autor) para sostener esta opinión a dos casos de plagio probados, (uno de ellos judicialmente), a los que Don Arturo Pérez-Reverte ha tenido que hacer frente. Creo que plagio califica a quien lo comete, pero al mismo tiempo no le hace ser más o menos fiable en las opiniones que emite desde un personaje inventado si es que estas son tales y no pretenden ser ensayos científicos sobre uno u otro tema. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s