Primero Sevilla, luego el resto del mundo.

En un taxi camino de la estación de Santa Justa. Son las 10:00 a.m. de un precioso 9 de octubre de 2016 y ahí creo hallar la respuesta:

  • Perdone amigo, – me dirijo al taxista -. ¿Qué es lo peor de Sevilla? Quiero decir en todos los aspectos posibles: laboral, social, político…
  • ¿Lo peor? – La espera fue larga. Como si la respuesta adecuada no existiese. Pregunto a un taxista porque soy un prejuicioso de mierda. Es por esa misma razón por la que decido preguntar a un tipo que se deja los riñones, los ojos, las piernas y la vida a bordo de un taxi que recorre infatigable una ciudad en constante movimiento inmigrante. Siendo este de divisa y postín eso sí. Y es que para soportar a gentuza como yo que le lanza filosofadas de tres al cuarto por una carrera miserable de no más de seis euros hace falta mucha vida y mucha educación. Por eso mi interés era real y creo que muy simbólico.

La caló

Una respuesta sencilla. Dos palabras. “La caló”. Podría haber elegido muchas otras respuestas que sin ser ciertas suponen una percepción lógica de lo que para un ciudadano que paga impuestos en una ciudad, suele ser. Lo bueno y lo malo de una ciudad para quien vive en esa ciudad es subjetivo, variado y arbitrario. Dependerá siempre de mil circunstancias diferentes que normalmente afectan al interesado cuestionado, (como “mi” taxista). Yo, por ejemplo. 40 años viviendo en Madrid me ofrecen una perspectiva muy cercana a la realidad, (creo). ¿Lo peor? Atascos, suciedad medioambiental, suciedad física en las calles, nivel de vida, apatía del madrileño hacia el extranjero. Y así varios etcéteras.

La caló. Simple y conciso. ¡Ah! Ustedes perdonen. Todavía no les he explicado la razón de la pregunta y el motivo de este artículo. Acabamos, (mi pareja y yo), de regresar de Sevilla. Fin de semana. De viernes a domingo. A muerte. A todo lo que nos dieron las piernas, las neuronas, el cerebro, el estómago, la cartera y el hígado.

Focaccia de atún en "El pasaje"
Focaccia de atún en “El pasaje”

Sevilla es una ciudad impresionante. Llena de gente impresionante y, (hasta el momento este puesto en mi corazón lo ocupaba México), el lugar más acogedor en el que he estado nunca. Acogedor puede ser un sinónimo de chimenea y sofá en casa de madera perdida en un monte canadiense. Acogedor en Sevilla lo es todo. En primer lugar su gente. ¿En qué ciudad del mundo puedes conocer a tanta gente por minuto que podrías perfectamente decir que tienes amigos en Sevilla? ¿Cómo es posible que a las tres horas de salir por Sevilla a tomar una “servesita” ya tuviéramos amigos? Y digo amigos de contarte su vida, de llevarte con su gente, de presentarte a su familia, de llevarte por Sevilla “la nuit”, de presentarte en todos los bares como “unos amigos de Madrid que están pasando el fin de semana”…¿Cómo es posible? ¿Existe? Sí, en Sevilla. Una ciudad razonablemente limpia si tenemos en cuenta que el número de turistas por metro cuadrado hace que me parta la caja de la risa cuando alguien menciona turismo + Madrid. ¡Venga ya! ¿Madrid? Vayan a Sevilla y tachen un lugar en el plano donde no se encuentren con un turista ocasional (nosotros) o avezado, (el chino, el italiano, etcétera), y sin embargo calles limpias.

Nos dejamos asesorar por sevillanos que viven en Sevilla y nos dejamos llevar. Pocos fueron los bares de “sevillanos” donde no nos topamos con un cajón y una guitarra. ¿Hay alguien en Sevilla que no cante? Y nuestra boca desencajada que llegaba hasta el suelo cuando nos metían en un taxi y nos arrastraban al barrio de Triana. Y otro bar. Otra guitarra. Y el amigo de la ex novia de uno de nuestros “nuevos” amigos que resulta que tocaba en otro bar. Y dicho amigo toca, (y cómo toca), y luego nos lleva a otro bar en la calle Betis donde hace doblete y toca de acompañante de una sevillana que es cantaora. Y así sigue la noche y así seguimos nosotros.

Salmorejo en "El pasaje"
Salmorejo en “El pasaje”

No todo es “servesita” no. Pero una vez que dejamos a nuestros amigos en sus casas y sus teléfonos en nuestras agendas, (¡Os esperamos en Madrid!), seguimos por la Sevilla cultural y gastronómica dispuestos a morir de algún que otro orgasmo. La oferta cultural, artística y gastronómica no se ve empañada por nada. Ni siquiera por la “noche en blanco” que en Sevilla sí se mantiene, (¿Cuándo volverá a Madrid?). ¿Tengo que nombrar la oferta cultural y artística? No. Se conoce y se debe seguir conociendo.

Sevilla. Lugar de tapas. ¿Dónde comes a base de tapas? ¿En Madrid? No…en Madrid lo que llamamos tapas en Sevilla se llaman raciones y cuestan la mitad. Una tapa en Sevilla es un almuerzo. En Madrid una tapa es un robo a mano armada. Tapas en Sevilla. Baratas. Y si no te gusta la Cruzcampo bebe vino o te pides otro tipo cerveza.

“Sevilla es la luna llena que alumbra la madrugá” oí cantar el otro día.

No sé si es la madrugá, la luna o la madre que los parió a todos pero, primero Sevilla y el luego el resto del mundo, eso sí lo tengo claro.

Gracias Sevilla.

Fotografía. Wikipedia

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s